El destino nos recuerda, en ocasiones, que no todo es felicidad. Por ello, hoy quiero, desde estas líneas, recordar a mi tía Margot, que nos dejó este pasado día 13 de julio de 2008. Me gustaría destacar su gran corazón y el enorme amor que sentía por los suyos, entre otras muchísimas cosas. Tanto a ella, como a toda mi familia, que me recuerda cada día lo grande que es tenerlos a tu lado, quisiera enviarles el mayor de los besos.
Descansa en paz, Margot.
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